Pasado II
¿Perteneció el librito a Martha? ¿Lo vendió a los gitanos una mañana de domingo, cuando su estancia en la península tocaba a su fin?
Leí un poco de Huasipungo, abriendo una página al azar: "En la misma forma perezosa y triste que se estiró el amanecer sobre los cerros se movilizaron los mingueros, se arrastró un vaho blancuzco de voluptuosas formas a ras de la tierra empapada, se inició el parloteo de los muchachos...", y he sentido la imperiosa necesidad de arrojar toda esta documentación, trozos de vida de tiempos diferentes, acariciados por ideas y pensamientos que volaron, al océano virtual, a la vorágine digital, como forma de exorcizar en mí el error supremo de no haberlos descubierto antes. O en mi soledad, como mensaje de náufrago a destinatarios perdidos, como yo, en interminables orillas.
Y en mi oscura y polvorienta biblioteca el aire se hace denso, ya con la ventana cerrada, pero unos fantasmas se agitan, formando un pequeño escándalo, en la pila de libros alterada por mi torpeza.
Y por la calle cantan marchando unos jóvenes: "¡ cocineroo, cocinerooo, enciende bien la caandelaaa...! cuando ya la noche pre invernal se muestra plena en el firmamento.
sábado, 15 de agosto de 2009
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Es un motivo de escándalo.
ResponderEliminarLa redacción de una revista literaria había solicitado al profesor de Ética Materialista, don Antonio Oliver, que colaborase en una sección dedicada a la recopilación de citas literarias o filosóficas seleccionadas por cada uno de los autores invitados.
¿Y qué es lo escandaloso? El escándalo se cifra en lo siguiente:
Primero, el profesor materialista elige un libro al azar. En realidad, lo azaroso es que atropelló casualmente una pila de libros y unos cuantos se desplomaron. Después, de entre estos últimos, eligió uno al azar (aunque no sabemos si lo que le atrajo de él fue su materialidad).
Segundo, el profesor materialista eligió unas líneas al azar y las copio; pero, ni siquiera lo hizo de manera completa (tal como si un texto tuviera la misma estructura que un montoncito de lentejas. Así, no es de extrañar que este señor crea que un chimpancé tecleando al azar en una máquina de escribir es el autor de la Biblia.
Tercero: El profesor de Ética Materialista se fijó, no en el contexto de la cita, sino sólo en la materialidad de una tarjeta postal, la cual describió con la intensidad del entomólogo.
Cuarto, utilizó esta huella documental para justificar y embellecer su carácter de náufrago universal, considerando que sus mensajes se perdían en un piélago tan infinito como devastador.
Quinto: el hecho de no haber descubierto antes la dichosa postal (pero, ¿antes de qué, Dios mío?), le parece que describe una especie de hiato mecano-cuántico en el universo.
¡Pues, sí, señor mío, justo eso era lo que esperábamos de un profesor de Ética Materialista!
Agencia Efe.
Lo verdaderamente escandaloso no es que eligiera un libro al azar, o unas líneas de él al azar, sino el Azar en sí. Ese es el escándalo mayúsculo, camarada Martinez.
ResponderEliminarPienso, o especulo, o valoro, sospeso, contemplo, etc., que el Azar sea infinito* y que, por lo tanto, un chimpancé (uno solo) tecleando al Azar sea el autor del Quijote (no la Biblia, si me permites la corrección, para no provocar a don Jorge Narbona). Y no digamos infinitos chimpancés, lo cual sugiero que viene a ser lo mismo pero más comprensible aunque más ruidoso.
El libro Huasipungo en la mente de los lectores es más real que él mismo, que a la postre puede acabar de papel de envoltorio en cualquier pescadería. Y la postal es una ventana abierta a esas mentes de esos lectores, ventana por la que penetra una fresca brisa marina cargada de sal. Los lectores de Huasipungo abren esa ventana a sus mentes y nos permiten ver el libro real dentro de ellas, leerlo sin pasar las páginas y considerarlo objetivamente, en cuanto realización suprema. La Biblia en la mente de don Jorge Narbona, ídem de lo mismo, ahora adornada de emociones, coloreada de lágrimas, adobada de sudor, empapada de alegría y paz, o sea, realizada. Ese Huasipungo que es mucho más que combinación química en los cerebros de dos estudiantes anglosajones y mucho menos que taco de hojas aplastadas por tipos de plomo, es el que, para mi tragedia, cual pájaro de sueño y crujidos se escapa de mis manos en la penumbra de mi biblioteca.
Pero mis deseos se cumplen y mi intención encuentra frutos. Gracias al universo virtual, mi Huasipungo, apenas miserable cáscara hueca, exoesqueleto vacío, capullo reseco, florero con resto de agua pútrida, más real es mientras en más mentes anide.
* Acerca de la infinitud del Azar, es precisamente dentro de él donde encuentra consistencia tan escurridizo concepto. Lo infinito parece divorciarse del Orden, de lo Determinado, de la Ley, campos en donde los límites y finitudes imperan por necesidad, ¿o eres capaz, camarada Martinez, de concebir un Orden infinito?
Bien, permíteme, querido Antonio, que divida tu comentario en dos apartados: el azar y el libro.
ResponderEliminarEl azar. Cómo tú bien sabes es tema sobre el que decir cualquier cosa es harto difícil. Se puede rozar el ridículo más extremo. Primero porque desde Aristóteles al presente,... salvo el azar matemático, pues, no sé.
Pero, sí, tengo una cierta noción: la que opone azar y necesidad. Azar versus causalidad y teleología. Esta oposición, querido Antonio, es la que me inspira algunas posiciones. Por ejemplo, el azar es una noción que resulta incompatible con ideas teleológicas tales como la de progreso de la humanidad. Aquí me represento el azar como una fuerza que surge del discurso de la metafísica occidental como mera energía "deconstructiva". Por tanto es una noción negativa que viene a ocupar la falta de una causa para todo y la de un fin para algunos (procesos). ¿Pero dónde está ese dios niño que juega a los dados sobre la piel de este mundo? ¿Dónde está la idea positiva de azar? Como ves no me tomo muy en serio las metáforas simiescas. Vale, todos esos monitos tecleando al azar, durante todo el tiempo del mundo, producirán, en la misma tacada, además del Manifiesto Comunista una obra que difiera en una coma de él, otra que difiera en dos comas, etc. Pero, además, produciran la Divina Comedia y la novela que todavía no ha publicado Paquito Gallardo. Precisamete que no se plantee que esos primates para generar el Quijote han de generar simultáneamente todos los libros que aún no se han escrito, demuestra hasta qué punto rige aquí el espíritu teleologista.
Bien, como concepto negativo o privación, el azar, sí ejerce bien su cometido. Por ejemplo, un dado. El resultado de la tirada es plenamente azaroso, en tanto que no hay leyes de la mecánica clásica que marquen con una preferencia especial un resultado. Por tanto el resultado no está determinado por la causalidad. Pero, ¿qué pasa con un dado marcado? Ahora el resultado ha de repartirse entre efectos de la determinación mecánica y el azar. No lo sé.
Pues, sí, amigo Antonio, concibo un orden infinito. Quiero decir, las sucesiones y las series infinitas (convergentes y divergentes) las redes cristalinas y las estructuras metálicas, los números naturales, el principio de inducción matemática, los fractales, etc. Sí, hay muchos ejemplos.
Paso al tema del "libro". Precisamente tu concepción, que es la que esboza el Apocalipsis cuando representa al ángel que se traga el libro,... En fin, nada nuevo bajo el sol (según el Eclesiastés, también). Bueno, pues esa concepción es diametralmente opuesta a la inspiración de mi blog. La idea de que el libro alcanza realidad objetiva en la mente del lector no es nada nuevo. En realidad esa es la idea de "libro". Frente a él se encuentra el fragmento, el aforismo. Bien, creo que cuando examino la idea del libro en la mente de alguien que se lo ha "tragado", encuentro una serie de intuiciones impletivas (en sentido de Husserl)que vienen a sustituir la presencia de una totalidad en la mente del lector (ya que toda lectura permanece abierta para siempre e infinitamente. Véase la hermenéutica talmúdica), con la cual no comparten esencia, pues pertenecen a dos órdenes estructuralmente diferentes.
En el extremo opuesto (al libro como realización objetiva de una totalidad)está el fragmento. Estoy preparando el artículo "Pikachu en la caverna" donde trato de demostrar que el fragmento tampoco se corresponde estructuralmente con la presencia de una unidad de pensamiento en la mente del lector ni del autor. Pero, eso esta por venir.
Abrazos, desde esta comunidad virtual en la que nos ha alojado/exiliado la tecnología cibernética.