domingo, 9 de agosto de 2009

Dios eligió lo que el mundo tiene por necio


Dios eligió lo que el mundo tiene por necio


INSTRUMENTOS FLACOS


1:26 Hermanos, tengan en cuenta quiénes son los que han sido llamados: no hay entre ustedes muchos sabios, hablando humanamente, ni son muchos los poderosos ni los nobles.
1:27 Al contrario, Dios eligió lo que el mundo tiene por necio, para confundir a los sabios; lo que el mundo tiene por débil, para confundir a los fuertes;
1:28 lo que es vil y despreciable y lo que no vale nada, para aniquilar a lo que vale.
1:29 Así, nadie podrá gloriarse delante de Dios.
1:30 Por él, ustedes están unidos a Cristo Jesús, que por disposición de Dios, se convirtió para nosotros en sabiduría y justicia, en santificación y redención,
1:31 a fin de que, como está escrito:"el que se gloríe, gloríese en el Señor"



Corinto era una ciudad populosa y rebosante de actividad. Sólo los más astutos y audaces podrían abrirse camino en lo económico y en el ámbito de las ideas.


Era lógico que se experimentara por parte de los que habían recibido el evangelio de Xto, cierta impotencia para transmitirlo


La mayoría de los cristianos de corinto era sencillos, trabajadores del puerto, artesanos de todo tipo, madres de familia, esclavos y esclavas.


Para ellos perecería una cosa rallando en lo imposibles transmitir el mensaje de Xto


Ya lo había dicho San Pablo en 1 Co 1 : el mensaje de la cruz es necedad para los que se pierden, pero para los que se salvan, para nosotros, es fuerza de Dios


La lógica de Dios es distinta a la astucia humana


No es cuestión de calcular si vamos a ser capaces, sino de confiar en Dios que nos


ha llamado a su servicio…la vocación es lo primero



Parte de los comentarios están tomados de Alegres con Esperanza de Francisco Varo Textos de San Pablo meditados por San Josemaría editorial Rialp páginas 76, 77, 78

2 comentarios:

  1. El amor cristiano ama a la persona como persona, mientras que el amor griego nunca había podido amarla sino como cosa. En rigor, éste nunca es un amor por la persona, sino sólo por la cosa... Un amor considerado como dedicación sustancial y abnegación en favor de otras personas no parece ni siquiera concebible. Los sacrificios no sólo de Aquiles por Patroclo, sino también de Alcestis por Admeto y de Codro por los atenienses, serían absurdos, si no se hubieran cumplido por amor a la gloria.
    G. Calogero. Il Simposio di Platone. pp 69-70 (Citado por Reale en "Eros, demonio mediador" pág. 208. Ed.Herder. 2004)

    Es difícil para un hombre moderno, representarse el carácter absolutamente público de la conciencia entre los griegos. En verdad, entre los griegos no hay concepto alguno parecido a nuestra conciencia personal. Sin embargo, el conocimiento de aquel hecho es la presuposición indispensable para ladifícil inteligencia del concepto del honor y su ssignificación en la Angigüedad. El afán de deistinguirse y la aspiración al honor y a la aprobación aparecen al sentimiento cristiano como vanidad pecaminosa de la persona. Los griegos vieron en ella la aspiración de la persona a lo ideal y sobrepersonal, donde el valor empieza. En cierto modo es posible afirmar que la areté heroica se perfecciona sólo con la muerte física del héroe. Se halla en el hombre mortal, es más es el hombre mortal mismo. Pero se perpetúa en su fama, es decir, en la imagen de su areté, aun después de la muerte, tal como le acompañó y lo dirigió en la vida.
    W Jaeger. Paideia.vol 1, p. 40. Traducción castellana de Fondo de Cultura Económica. p. 25. (Citado por Reale en "Eros, demonio mediador" pág. 210. Ed Herder. 2004.

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  2. 27 Al contrario, Dios eligió lo que el mundo tiene por necio, para confundir a los sabios; lo que el mundo tiene por débil, para confundir a los fuertes;
    1:28 lo que es vil y despreciable y lo que no vale nada, para aniquilar a lo que vale.
    29. Así nadie podrá gloriarse delante de Dios.

    Podemos interpretar este texto desde dos puntos de vista. Uno, el de la teología cristiana que podría resumirse sencillamente con las palabras de Pablo: nadie ha de gloriarse delante de Dios, sino en él. Es decir que ante Él sólo se gloría la vanagloria y, en Él, sólo se gloría quien se conforma con Cristo. Y abandono rápidamente este terreno.
    El segundo punto de vista contempla horrorizado el proyecto de nihilización del mundo pagano que está implícito en las palabras con las que se nos dice que Dios eligió “lo que es vil y despreciable y lo que no vale nada, para aniquilar a lo que vale”. Aquí hay un proyecto de demolición de un mundo configurado por el papel educador de la obra de Homero.
    Común a ambos puntos de vista es que se abre con esta nihilización una nueva concepción de la existencia humana. En efecto, esta noción de lo vil que aniquila a lo que vale plantea una dialéctica de empobrecimiento subjetivo que es necesariamente infinita. ¿Hay algo lo suficientemente débil y bajo como para que no sea un intentar gloriarse ante Dios? Se inaugura la espiral de la indigencia deseada. Y es un deseo que no desea lo que no tiene, sino que aborrece de lo que tiene. En tanto el héroe griego tiene modelos tiene una formación o paideia, él puede llegar a fijar su grandeza ante la fama con su muerte. Porque su grandeza tiene una imagen. Pero, ¿y el cristiano? ¿Hay límite a la indigencia mortificante? Además, dado un estado de vileza, ¿cómo se puede distinguir en él lo auténtico de lo que se ha hecho única y exclusivamente para un soberbio gloriarse ante Dios. Aquí, más que una imagen, que algo manifiesto, se da una imagen de la intermitencia. Ora lo vil agrada a Dios. Ora resulta soberbia arrogancia camuflada en piel de cordero.
    Solamente en este sentido puedo entender el texto de Calogero, en lo referente a la diferencia entre griegos y cristianos en cuanto a Eros.
    La persona como persona es este parpadeo intermitente que establece la duda sobre sí y la dialéctica de la tentación.
    La persona como cosa encuentra su paradigma en la imagen formadora, la imagen que la fama propaga del héroe.
    Pero, ¿renunció el cristianismo a amar a la persona como cosa y a Dios como cosa?
    Calogero ilustra ese sentido del Eros platónico con la escala del Banquete. Aquí hay una ascesis que va desde la belleza de uno solo como objeto a la belleza en sí, o el bien. Esa ascesis es inmanente a Eros, a su estructura y a finalidad. En ningún momento hay lugar en ella para un “al prójimo como a ti mismo”. Siempre se dirige a algo que está en uno o que está en muchos. O que está en las Leyes o en la Ciencia. Toda esa ascesis discurre en la relación de la impulsión con la cosa que paulatinamente se va separando de lo que se reclamaba como objeto o cosa de la impulsión erótica en un peldaño anterior.
    Y he aquí que el Dios del cristianismo en el momento que toma cierta positividad no personal, en el momento en que se hace omnipotente, primer motor, incluso océano de sustancia; es decir, el Dios del cristianismo, en el momento en que se sustancializa como el más ente de todos los entes, pasa a adoptar ese papel de cosa de un Eros que también va separando su objeto, su cosa, desde la criatura al océano de sustancia, o a Dios como contenedor de todas las Ideas, o incluso del mismo Bien en sí, para conservar el vocabulario platónico.
    Entonces el cristianismo esta escindido desde su origen teniendo dos alas al igual que tenía dos caballos la cuadriga que describe Platón.
    Una de esas alas es la del Dios-sustancia. La otra es la del Dios-persona. Una es onto-teológico y la otra es existencial.

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